Cada nuevo ataque armado, cada ejecución y cada asalto violento fortalecen una percepción que crece entre la ciudadanía: la inseguridad sigue ganando terreno en Playa del Carmen.
El reciente ataque contra un custodio de valores, baleado en pleno día frente a las oficinas de una empresa de traslado de valores, es un nuevo golpe a la confianza de los ciudadanos. Los delincuentes actuaron con rapidez, dispararon, robaron y escaparon sin que hasta el momento haya detenidos.
La presidenta municipal, Estefanía Mercado, no puede seguir limitándose a prometer estrategias cuando los hechos parecen hablar por sí solos. La seguridad pública es una de las principales responsabilidades de cualquier gobierno, y los ciudadanos esperan resultados medibles, no únicamente discursos.
Carlos Alberto Montesinos, al frente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, también enfrenta el reto de responder con acciones eficaces. Cada hecho violento incrementa el reclamo social por una policía preventiva que inhiba el delito y por investigaciones que permitan detener a los responsables.
Al mismo tiempo, diversas denuncias públicas sobre presuntos abusos de autoridad, fabricación de delitos o supuestas siembras de narcóticos por parte de algunos elementos policiales han generado preocupación. Si esas acusaciones existen, deben investigarse a fondo por las autoridades competentes y, de comprobarse, castigarse con todo el peso de la ley. Una corporación no puede recuperar la confianza ciudadana mientras persistan dudas sobre la actuación de algunos de sus integrantes.
La ciudadanía no exige milagros; exige seguridad, transparencia y resultados. Playa del Carmen merece un gobierno que le gane la batalla a la delincuencia, no uno que llegue siempre después de que las balas ya hicieron su trabajo.
Playa del Carmen,Quintana Roo a 20 de julio del 2026.









